
Dragados ha reabierto una carretera que había quedado sepultada tras la erupción del volcán de Cumbre vieja en la isla de La Palma, producida entre el 19 de septiembre y el 13 de diciembre de 2021. La colada de lava cubrió una superficie de 1200 hectáreas, afectó a 1676 edificaciones y obligó a la evacuación de más de 7000 personas. Durante más de tres meses toda España contempló conmocionada cómo la lava arrasaba poblaciones, explotaciones agrícolas y vías de comunicación alterando la vida y la economía de los habitantes.
La carretera, un trabajo inédito a nivel técnico, ambiental y de innovación, construida sobre una superficie de lava de reciente creación en un terreno que ha llegado a alcanzar una temperatura de 500 °C, vuelve a conectar zonas de la isla que quedaron incomunicadas y permitirá recuperar la movilidad en el Valle de Aridane.
El trabajo llevado a cabo por ACS suponía un desafío sin precedentes, ya que debía de restablecer la conexión en el valle mediante la construcción de una carretera con la máxima urgencia en unas condiciones atmosféricas nocivas como consecuencia de la emisión de gases del volcán Tajogaite, en el Parque Natural de Cumbre Vieja.
Un estrecho vínculo con Canarias


«Cuando salió la posibilidad de la obra todo el mundo pensó en nosotros», afirma José Luis Rodríguez, delegado de la filial de ACS en Canarias. «Nuestros trabajadores y las administraciones nos consideran locales. Saben que somos una gran multinacional, que tenemos muchísimos medios, pero a la vez estamos implantados aquí». La obra restituye la conexión norte-sur de la vertiente occidental de la isla, por la que pasaban 22 000 vehículos al día, mejorando la accesibilidad a las plantaciones y a las viviendas aisladas a causa de la erupción volcánica. Para el proyecto de reconstrucción, que se realizó en un año, Dragados era el candidato idóneo debido a su capacitación y a su estrecha vinculación con las islas. El Grupo ACS tiene una presencia continua en ellas desde su fundación y ha contribuido a su crecimiento y desarrollo a través de proyectos emblemáticos como el Grantecán, el mayor telescopio del mundo.
Además, en la construcción se ha contado con la colaboración de empresas locales, con la consiguiente generación de un impacto positivo en la comunidad, y con trabajadores canarios, implicados personalmente con el proyecto. «Nosotros estábamos trabajando en la isla cuando se produjo la erupción», declara José Luis Rodríguez. «Había un clima de incertidumbre grandísimo porque tú no sabías si tu casa iba a ser la siguiente». Por este motivo, para ACS esta obra tenía connotaciones sociales y emocionales, como explica Rodríguez: «Cuando nos llamaron para reconstruir la carretera, para mí fue un orgullo que contaran con nosotros». Como reconoce el delegado de ACS en Canarias «en las primeras fases del proyecto los sentimientos estaban a flor de piel». Con el proyecto «ayudamos a restaurar parte de lo que se ha llevado el volcán», afirma.
Un reto a todos los niveles




La construcción supuso una serie de retos técnicos que hacían de la obra un proyecto inusual, como la preocupación por la seguridad de los trabajadores, al operar en un entorno con temperaturas muy elevadas, en las fases iniciales de 400 o 500°C con zonas en las que hoy en día sigue habiendo una zona de exclusión a la que no se puede acceder. Para que se pudiera trabajar de forma segura se realizó una termografía de toda la colada y diversas campañas de reconocimiento geofísico y geotectónico, ya que uno de los peligros lo representaban los tubos o cavidades lávicas. Se establecieron protocolos de seguridad y había personal específico para el control de gases.
A pesar de que el rastro de colada de lava se había solidificado, en su interior seguía fluyendo la lava, lo que suponía un desafío al tener que introducir maquinaria pesada de más de 50 toneladas. Los georradares realizaban la traza del proyecto para detectar las cavidades lávicas. En este sentido, el liderazgo y compromiso de ACS con la innovación y la digitalización ha permitido actualizar información y los mapas topográficos que, tras la erupción, resultaban obsoletos.
ACS también ha apostado por la sostenibilidad y por la economía circular. «La sostenibilidad de la obra se ha logrado gracias a la utilización de los materiales pétreos provenientes de la erupción», explica Pilar Segura, Jefa de Materiales de Dragados. Estos se han reutilizado tanto para terraplenes, como para hormigones y firmes.
Una infraestructura pionera
De los 3,9 kilómetros de longitud de la carretera 2,3 discurren sobre coladas de lava, un logro único hasta ahora. En estos casos lo habitual era hacer pistas de tierra para restablecer las conexiones lo antes posible. Dragados ha construido, en un tiempo récord, una carretera convencional de 70 km/h directamente sobre la lava de reciente creación, cuyo diseño incluye también un viaducto de 243 metros de longitud entre la colada intermedia y la sur. La empresa ha culminado así un proyecto con un diseño sostenible, permeable e innovador, un hito sin precedentes a nivel mundial.
Gracias a esta infraestructura La Palma recupera la movilidad, necesidad imperiosa que llevó al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) junto a la Dirección General de Carreteras, Dirección General de Infraestructuras Viarias del Gobierno de Canarias, el Cabildo Insular de La Palma, los Ayuntamientos afectados y a la Delegación del Gobierno en Canarias a decretarla como obra de emergencia.
