¿Qué sabemos del virus respiratorio sincitial (VRS)?
El VRS es un viejo conocido identificado por primera vez en 1956. Es un virus respiratorio común de distribución mundial y puede afectar a cualquier edad. Tiene un patrón estacional, se transmite principalmente por contacto directo y es altamente contagioso. Produce enfermedad respiratoria aguda, y en mayores puede agravar otras patologías ya presentes como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o la insuficiencia cardiaca pudiendo desencadenar graves complicaciones: neumonías, hospitalización e incluso la muerte.
Según apunta Javier Diez – Domingo, jefe del Área de Investigación en Vacunas de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO) “sabíamos que el VRS tenía un gran impacto en los menores de 2 años, pero desde hace 15 años se ha confirmado que afecta enormemente a los adultos mayores y a los pacientes con el sistema inmune comprometido”.
Se trataría de una enfermedad que, aunque generalmente causa síntomas leves parecidos a los de un resfriado, provoca más de 250.000 hospitalizaciones y 17.000 muertes en adultos mayores de 60 años cada año en Europa.
¿Se puede prevenir?
Hasta ahora no existían vacunas ni tratamientos específicos disponibles para el VRS en la edad adulta. Si bien, en los últimos meses, la agencia reguladora americana (FDA) ha aprobado ya dos vacunas candidatas, desarrolladas por las biofarmacéuticas GSK y Pfizer, y destinadas a población a partir de 60 años.
Respecto de Europa, la vacuna de GSK recibió el pasado mes de abril la opinión positiva del comité evaluador de la EMA, y se espera que la Comisión Europea la apruebe en julio. Los datos obtenidos en el estudio fase III de esta vacuna fueron publicados en la revista científica ‘New England Journal of Medicine (NEJM), demostrando una eficacia global del 82,6%, una eficacia frente a enfermedad grave del 94,1% y de un 94,6% cuando se evaluó la respuesta en pacientes con comorbilidades preexistentes como diabetes u otras patologías cardiorrespiratorias.
“Hemos podido observar una protección extraordinaria con efectividades cercanas al 90 por ciento. Porcentajes muy difíciles de alcanzar y, sobre todo, de mantener en el tiempo”, ha subrayado Diez-Domingo.
¿Por qué hasta ahora no se disponía de vacunas?
A pesar de que el VRS se identificó hace casi 70 años, tantas décadas de investigación solo han fructificado en los últimos años. “Se trata de un virus que se ‘esconde’ del sistema inmune, impidiendo que las defensas del organismo lo bloqueen. No fue hasta hace pocos años que pudo empezar a investigarse la estructura del virus mediante cristalografía”, ha subrayado el investigador.
Los avances en investigación han permitido que se lograra estabilizar la configuración de la proteína F (prefusión) del virus, que es la proteína que el virus utiliza para entrar en las células humanas e infectarlas. Todo el arsenal preventivo que se encuentra en proceso de desarrollo o aprobación por parte de las agencias regulatorias, se basan en esta proteína y se dirige a evitar la entrada del virus en las células.
¿Cómo afecta el VSR a los adultos?
La primera descripción sobre la afectación del VRS en adultos se publicó en 2005. “Hasta entonces se pensaba que afectaba exclusivamente a los bebés. Sin embargo, a raíz de una epidemia de neumonías en residencias de la tercera edad, los análisis confirmaron que también causaba patología en el adulto”, ha explicado el especialista del Fisabio.
Por tanto, si bien la percepción y conocimiento del impacto del VRS en las personas mayores es bajo, “ahora, gracias a los estudios con la PCR se ha comprobado que el impacto es mucho mayor de lo esperado”, refiere Diez – Domingo.
Según el informe SIVIRA de Vigilancia Centinela de gripe, COVID-19 y VRS en España, para la temporada 2021-2022 del ISCIII, la proporción de complicaciones graves en las hospitalizaciones por VRS aumenta con la edad, lo que refleja la mayor gravedad de la enfermedad en los adultos mayores pese a una menor incidencia frente a los niños. También se observa como las defunciones en el hospital aparecen a partir de los 45 años.