La medicina Kampo es uno de los grandes tesoros terapéuticos de Japón, una práctica que, combinando tradición y observación clínica, ha conseguido adaptarse al presente. Basada, en sus orígenes, en la medicina tradicional china, el Kampo logró transforamarse en un sistema propio que reflejaba las particularidades ambientales y culturales japonesas. Su desarrollo histórico, que ha desembocado en su incorporación en la medicina contemporánea del país nipón, ha hecho de esta disciplina un ejemplo de cómo lo ancestral puede coexistir con la ciencia moderna.
En la actualidad, se estima que más del 70% de los médicos japoneses prescribe fórmulas Kampo, no como alternativa a la biomedicina occidental, sino como un complemento que refuerza otras intervenciones terapéuticas. Comprender sus orígenes, fundamentos y aplicaciones clínicas, por tanto, permite valorar tanto su papel actual en la salud pública japonesa como su creciente proyección internacional.

Orígenes e historia del Kampo
El Kampo cuenta con unos 1500 años de historia. Tiene su origen en un momento en el que el conocimiento médico procedente de China llegó a Japón, a través de la península de Corea, durante los siglos V y VI d. C. En un principio, los médicos japoneses siguieron fielmente los principios de la medicina china tradicional desarrollada en la dinastía Han. Sin embargo, las diferencias en la flora, el clima y las condiciones sociales propiciaron una progresiva adaptación a la realidad japonesa que daría lugar a un sistema propio.
Durante el periodo Edo (1602-1868), el Kampo alcanzó un alto grado de desarrollo. Con la Restauración Meiji (finales del siglo XIX), sin embargo, se produjo un giro decisivo hacia la medicina occidental. Esta orientación provocó que el Kampo quedara relegado y casi desapareciera. No obstante, tras la Segunda Guerra Mundial, un grupo de especialistas recuperó y modernizó la tradición, hasta conseguir incorporarla en el sistema sanitario del país.
Desde 1971, los productos Kampo —sobre todo los extractos de hierbas— se inclyen en la lista de medicamentos cubiertos por el Seguro Nacional de Salud de Japón. Actualmente, forman parte del arsenal terapéutico oficial 148 fórmulas estandarizadas. Además, también existe la posibilidad de preparar medicamentos personalizados a partir de 243 tipos de hierbas reconocidas.

Fundamentos diagnósticos: la noción de Sho
A diferencia de la medicina occidental, que se centra en la enfermedad concreta, el Kampo se centra en el estado global del paciente. Su diagnóstico se basa en el concepto de Sho, equivalente simplificado del Zheng chino, que describe el patrón de desequilibrio del organismo en un momento determinado.
El Sho se determina a partir de varios factores, como el qi, el sangre y el agua, que representan la energía vital, la circulación y los fluidos corporales; y los ocho principios opuestos del yin-yang, interior-exterior, frío-calor y deficiencia-exceso. Además, tiene en cuenta el equilibrio dinámico de los cinco órganos viscerales (hígado, corazón, bazo, pulmón y riñón) y las seis etapas de la enfermedad, desde la fase superficial (taiyang) hasta las más profundas (jueyin).
La fase de exploración clínica incluye la conversación con el paciente, la inspección de la lengua y la piel, la palpación abdominal y de los antebrazos, y el examen olfativo. Este enfoque permite diseñar tratamientos a medida que buscan restablecer el equilibrio global y no solo suprimir los síntomas.

Las aplicaciones clínicas del Kampo
El Kampo se emplea en un amplio abanico de patologías, muchas de ellas de difícil manejo con terapias convencionales. Entre sus campos de aplicación, destacan los trastornos gastrointestinales, las enfermedades de la piel y las patologías oculares. Formulaciones como saireito (que contiene 12 plantas, entre ellas, la raíz de Bupleurum chinense y el ginseng) o hangeshashinto, por ejemplo, se prescriben para inflamaciones intestinales y colitis, mientras que a preparaciones como tokishakuyakusan se le atribuye la capacidad de mejorar la circulación ocular en casos de glaucoma o en la recuperación posquirúrgica.
Según los practicantes de este tipo de medicina, el Kampo tambien ha mostrado eficacia en casos de dermatitis atópica y alergias cutáneas, asma y hepatitis crónica. Fórmulas como hainosankyuto han demostrado aumentar la resistencia frente a bacterias como el Streptococcus pyogenes, y en oncología, el Kampo se emplea para aliviar efectos adversos de la quimioterapia y la radioterapia. Los investigadores reportan una mejora en la energía, el apetito y el sueño de los pacientes.

Integración en el sistema médico japonés
Una de las particularidades de la implementación del Kampo en el Japón contemporáneo es que solo médicos con licencia para practicar medicina occidental pueden prescribirlo. Esto asegura que el tratamiento pueda combinarse de forma segura con la medicina moderna. Más del 70% de los médicos japoneses integra fórmulas Kampo en su práctica diaria, lo que convierte a Japón en un caso singular de coexistencia terapéutica. La disponibilidad de extractos granulados, listos para disolver, ha sustituido en gran parte a las decocciones y preparados elaborados con métodos tradicionales.
Además, el mercado japonés de medicamentos Kampo está estrictamente regulado. Son más de 15 las empresas que producen extractos Kampo siguiendo l as normativas de buenas prácticas de fabricación. Este control garantiza estándares de calidad y seguridad muy elevados.
Proyección internacional
En Occidente, el Kampo ha ganado visibilidad, sobre todo en Alemania y Estados Unidos. En este último, se están desarrollando ensayos clínicos a partir de algunos preparados y extractos japoneses que cumplen con las normasde buenas prácticas. Aunque su difusión es menor respecto a la medicina tradicional china, su enfoque centrado en el individuo y su sólida base regulatoria podrían favorecer su expansión global.

Retos y perspectivas futuras
La integración creciente del Kampo en la medicina moderna abre retos científicos y educativos. Es necesaria ampliar la investigación básica y clínica para explicar sus mecanismos desde la biomedicina y establecer protocolos estandarizados. Además, los expertos e investigadores han insistido en que la formación universitaria en Kampo en Japón debe fortalecerse con docentes expertos, capaces de enseñar tanto la teoría tradicional como la aplicación clínica contemporánea.
La OMS reconoce el valor de la medicina tradicional en la atención primaria. El Kampo, con su doble naturaleza de tradición adaptada y práctica moderna, se perfila como un modelo exportable para otros sistemas sanitarios que buscan integrar terapias complementarias con todas las garantías de seguridad.
Referencias
- Arumugam, Somasundaram y Kenichi Watanabe (eds.). 2017. Japanese Kampo Medicines for the Treatment of Common Diseases: Focus on Inflammation. Academic Press.