¿Te ha pasado que empiezas a leer un texto y al tercer renglón ya no sabes de qué se está hablando? Claro que te ha pasado. A veces no se trata de que el contenido sea complejo, sino de cómo está escrito. Un caso que puede ser real, el de una profesora que intentó compartir con sus alumnos de secundaria un folleto informativo sobre el sistema digestivo. El tema era adecuado para su edad, pero el texto parecía más pensado para estudiantes de medicina. ¿Resultado? Pocas manos levantadas, muchas cejas fruncidas. ¿Qué salió mal? Muy probablemente, el texto tenía una baja legibilidad. Te explicamos cómo escribir un texto legible.
Este tipo de situaciones no son raras, y por eso existe todo un campo dedicado a medir la facilidad con la que se puede leer un texto. La buena noticia es que hay fórmulas matemáticas que pueden predecir la dificultad de lectura de un escrito, y no es necesario ser lingüista ni matemático para usarlas. En este artículo repasaremos algunas de las más importantes desarrolladas en español, desde la pionera de Spaulding hasta la validación de la moderna escala INFLESZ. Todas con un mismo objetivo: ayudarte a saber si lo que escribes se entiende. Y lo más curioso: estos modelos existían antes de que las IA de texto generativo lo invadieran todo.
De Spaulding a la tecnología: la primera fórmula de legibilidad en español
En 1956, Seth Spaulding propuso la primera fórmula de legibilidad específicamente diseñada para textos en español. Su ecuación considera dos aspectos: la longitud media de las frases y la frecuencia de palabras raras, es decir, poco comunes. La fórmula es:
Donde:
- D es la dificultad
- L es la longitud media de las frases
- R la proporción de palabras raras, según una lista de 1500 lemas frecuentes en castellano.
El resultado permite clasificar los textos en escalas que van desde “primeras enseñanzas” hasta “excepcionalmente difícil”. Una puntuación por encima de 120 indica un texto especialmente complejo, mientras que por debajo de 40 se considera adecuado para principiantes. A pesar de su valor histórico, su implementación automática ha sido limitada, en parte por temas de derechos de autor sobre la lista de lemas empleada.
Resultado | Dificultad (Spaulding) |
---|---|
0–40 | Primeras enseñanzas y materiales muy simplificados |
40–60 | Muy fácil |
61–80 | Fácil |
81–100 | Moderadamente difícil |
101–120 | Difícil |
121 o más | Excepcionalmente difícil |
Gutiérrez de Polini: medir la comprensibilidad en la escuela
En los años 70, Luisa Elena Gutiérrez de Polini propuso una fórmula centrada en la comprensibilidad, más que en la legibilidad en sentido amplio. La suya fue la primera concebida desde el inicio para el español, y no como una traducción o adaptación.
Su fórmula es:
Donde:
- L es el número total de letras
- P el número de palabras
- F el númrero de frases.
Cuanto más bajo es el valor resultante, más difícil de leer se considera el texto. Aunque fue pensada para textos escolares dirigidos a alumnos de sexto grado, no es adecuada para materiales dirigidos a otros públicos, como adultos o niños más pequeños. Tampoco se conoce con exactitud cómo se interpretan los valores concretos, ya que la escala de interpretación no fue publicada o no se conserva actualmente.
La fórmula de Fernández Huerta: el referente español más citado
En 1959, el pedagogo José Fernández Huerta publicó una fórmula basada en la ya famosa Flesch Reading Ease, adaptada al español. Se centra en dos elementos lingüísticos clave: el promedio de sílabas por palabra y la media de palabras por frase. Su fórmula es:
Donde:
- L es la lecturabilidad
- P es el promedio de sílabas por palabra
- F la media de palabras por frase.
En este caso, una puntuación alta indica mayor facilidad de lectura. Por ejemplo, entre 90 y 100 se considera “muy fácil” y corresponde a un nivel de cuarto grado escolar. Los textos con puntuaciones entre 60 y 70 se sitúan en un nivel medio adecuado para adultos, y por debajo de 30, se clasifican como “muy difíciles” y solo aptos para lectores universitarios o especializados.
L | Nivel | Grado escolar (Actual) |
---|---|---|
90–100 | Muy fácil | 4º Primaria |
80–90 | Fácil | 5º Primaria |
70–80 | Algo fácil | 6º Primaria |
60–70 | Normal (para adulto) | 1º y 2º ESO |
50–60 | Algo difícil | Preuniversitario |
30–50 | Difícil | Cursos selectivos |
0–30 | Muy difícil | Universitario (especialización) |

Szigriszt-Pazos y la perspicuidad: una propuesta con base empírica
En su tesis doctoral de 1993, Francisco Szigriszt-Pazos propuso la Fórmula de Perspicuidad, una versión corregida de la de Flesch para el español.
La perspicuidad es la cualidad que tiene un texto de ser claro, comprensible y fácil de interpretar por el lector. En el ámbito de la legibilidad, se refiere específicamente a lo inteligible que resulta un mensaje escrito, teniendo en cuenta factores como la longitud de las frases, el uso de palabras comunes y la estructura del discurso. Un texto perspicuo permite al lector captar rápidamente la idea principal sin esfuerzo ni ambigüedad. Según la Real Academia Española, el término está relacionado con aquello que es “expresado con claridad y exactitud”, lo que lo convierte en un criterio fundamental para evaluar si un contenido cumple su función comunicativa.
Su fórmula es:
Donde
- P es el índice de perspicuidad (resultado)
- S es el total de sílabas
- p (minúscula) la cantidad de palabras
- F el número de frases.
Lo que distingue esta fórmula es su intento de adecuación a los hábitos lectores hispanohablantes, aunque, como advierte un artículo posterior, la muestra de textos utilizada no fue ni aleatoria ni representativa.
Los valores que ofrece esta fórmula permiten clasificar los textos en categorías que van desde “muy difícil” (0-15 puntos) hasta “muy fácil” (86-100 puntos). Por ejemplo, un cómic infantil puntuaría alto en facilidad, mientras que un texto filosófico podría quedar por debajo de 20 puntos.
P | Estilo | Tipo de publicación | Estudios |
---|---|---|---|
0 a 15 | Muy difícil | Científica, filosófica | Titulados universitarios |
16 a 35 | Árido | Pedagógica, técnica | Selectividad y estudios universitarios |
36 a 50 | Bastante difícil | Literatura y divulgación | Cursos secundarios |
51 a 65 | Normal | Los media | Popular |
66 a 75 | Bastante fácil | Novela, revista femenina | 12 años |
76 a 85 | Fácil | Para quioscos | 11 años |
86 a 100 | Muy fácil | Cómics, tebeos y viñetas | 6 a 10 años |
El índice µ: una mirada estadística desde Chile
En 2006, desde Chile, Miguel Muñoz Baquedano y José Muñoz Urra diseñaron una fórmula conocida como Legibilidad µ (mu). Esta propuesta destaca por usar indicadores estadísticos:
Donde
- n es el número de palabras
- x̄ la media de letras por palabra
- σ² la varianza.
Este enfoque tiene la ventaja de ser muy sensible a las variaciones en la estructura del texto. Si un texto usa muchas palabras largas y variables, su legibilidad baja. En cambio, si el número de letras por palabra es más regular y bajo, la puntuación sube. La escala va desde “muy difícil” (0-30) hasta “muy fácil” (91-100).
μ | Facilidad de lectura |
---|---|
91–100 | Muy fácil |
81–90 | Fácil |
71–80 | Un poco fácil |
61–70 | Adecuado |
51–60 | Un poco difícil |
31–50 | Difícil |
0–30 | Muy difícil |

La escala INFLESZ: una validación ajustada al lector español medio
El paso definitivo en la adecuación de fórmulas al contexto actual lo dio Inés María Barrio-Cantalejo con la creación de la Escala INFLESZ, publicada en 2008. Esta escala parte de la fórmula de perspicuidad de Szigriszt, pero modifica la interpretación de los resultados. ¿Por qué? Porque la fórmula original no se basaba en una muestra representativa de textos reales.
Donde:
- I es el índice Inflesz
- S es el número de sílabas
- p es el número de palabras
- F es el número de frases
Para ello, se analizaron más de 200 publicaciones, desde revistas científicas hasta cómics, y se ajustaron los tramos de interpretación. Así, un texto es considerado “normal” si puntúa entre 55 y 65, y será más fácil cuanto más se acerque a 100. Esta escala se ha aplicado con éxito en el ámbito sanitario, para evaluar la legibilidad de textos dirigidos a pacientes, prospectos médicos o formularios de consentimiento informado.
Perspicuidad | Inflesz |
---|---|
0–40 | Muy difícil |
40–55 | Algo difícil |
55–65 | Normal |
65–80 | Bastante fácil |
80–100 | Muy fácil |
Texto con poca legibilidad vs. texto cono alta legibilidad
El sitio https://legible.es permite analizar tu texto en base a todas estas escalas. hemos hecho una prueba con dos versiones de una misma información. Aquí tienes los resultados.
Texto con poca legibilidad
En virtud de la ineludible necesidad de establecer mecanismos eficaces que permitan la divulgación clara y comprensible de información relativa a procesos vinculados al ámbito sanitario, resulta imprescindible, por consiguiente, articular estrategias comunicativas que posibiliten, de manera efectiva, la interiorización de contenidos técnicos por parte del público general, con especial atención a aquellos sectores de la población cuya alfabetización funcional no alcanza niveles óptimos de competencia lectora.

Texto con alta legibilidad
Es importante encontrar formas claras de explicar la información médica. La gente necesita entender bien los textos sobre salud. Para lograrlo, hay que usar un lenguaje sencillo y directo. Esto ayuda sobre todo a quienes tienen más dificultades para leer o entender textos complejos.

¡NOS PONEMOS A PRUEBA!
Una vez terminado este artículo, lo hemos pasado por el analizador de legibilidad... ¡y hemos pasado la prueba! El texto es "norma" según la escala más citada (Szigriszt) y según la más actual (INFLESZ)

La claridad también es justicia: por qué la legibilidad es una cuestión social
La legibilidad no es un lujo ni un capricho técnico: es una necesidad social. Que un texto sea comprensible no depende únicamente de la inteligencia del lector, sino también —y sobre todo— de cómo está escrito. En un mundo saturado de información, donde las decisiones importantes muchas veces se toman a partir de lo que se lee (un diagnóstico médico, una convocatoria escolar, una ayuda pública), la capacidad de entender con claridad no debería ser un privilegio reservado a unos pocos.
Los textos redactados con frases enrevesadas, estructuras complejas o léxico especializado crean barreras de acceso a la información. Estas barreras afectan de forma desigual a distintos grupos de personas, ampliando brechas educativas, económicas y sociales. Por eso, aplicar criterios de legibilidad no es solo una cuestión de estilo, sino de inclusión y equidad.
En este contexto, adaptar los textos para que sean más legibles es una forma concreta de garantizar derechos: el derecho a comprender, a participar, a decidir. Y es también una herramienta práctica para reducir desigualdades invisibles, esas que no se ven en las cifras pero sí en los silencios y las ausencias.
A continuación, una lista con los principales perfiles de personas que pueden beneficiarse de textos claros y bien estructurados:
- Personas con dislexia u otras dificultades específicas del aprendizaje, que necesitan un ritmo de lectura más accesible y estructuras lingüísticas más predecibles.
- Personas con TDAH o trastornos del espectro autista, que pueden tener dificultades para mantener la atención en textos largos o mal organizados.
- Lectores con discapacidad intelectual o cognitiva, para quienes la complejidad del lenguaje puede suponer una barrera para la autonomía.
- Personas mayores, que pueden haber perdido velocidad lectora o enfrentarse a nuevos formatos digitales que exigen un esfuerzo cognitivo adicional.
- Personas con bajo nivel de alfabetización funcional, incluso si saben leer, pero no comprenden con facilidad textos complejos o administrativos.
- Migrantes o personas que tienen el español como segunda lengua, quienes pueden tener dominio básico del idioma pero no manejar estructuras formales o vocabulario técnico.
- Lectores en situaciones de estrés, como pacientes que reciben instrucciones médicas, personas en trámites urgentes o ciudadanos que necesitan entender normativas complejas sin margen para la confusión.
- Niños y adolescentes en contextos educativos, para quienes la claridad del lenguaje es clave en el aprendizaje y la motivación.
La accesibilidad no empieza ni termina en una rampa o un botón con contraste. También se construye desde las palabras, desde la forma en que elegimos comunicar lo que importa. Hacer un texto más legible es hacer que más personas puedan formar parte de la conversación.

Lo que tienes que saber sobre fórmulas de legibilidad
- La legibilidad se puede calcular con fórmulas matemáticas simples
- Cada fórmula usa elementos diferentes: sílabas, palabras, frases o letras
- Los valores altos suelen indicar textos más fáciles de leer
- El español cuenta con fórmulas propias, no solo adaptaciones del inglés
- La fórmula de Szigriszt es la más citada, pero tiene limitaciones
- INFLESZ es la más actualizada y validada para el contexto español
- Puedes usar herramientas automáticas para calcular estos índices
- Estas fórmulas no miden la calidad del contenido, solo su dificultad
- Un texto fácil de leer no siempre es un texto simple: puede ser profundo y claro
- Son útiles para adaptar mensajes al público adecuado, desde niños hasta expertos
Nombre | Fórmula |
---|---|
Spaulding | |
Gutiérrez de Polini | |
Fernández Huerta | |
Szigriszt-Pazos (Perspicuidad) | |
Legibilidad Mu (μ) | |
INFLESZ |