La mayoría de las especies de murciélagos se muestran activas únicamente durante el anochecer y la madrugada. Para capturar los insectos con los que se alimentan y poder desplazarse con garantías han desarrollado una avanzada técnica de localización por sónar en la que no es necesario el empleo de la visión. Los biólogos han llegado a la conclusión de que la adaptación a la caza nocturna conlleva una serie de beneficios que seguramente explican los hábitos de estos mamíferos voladores. Así, de noche no sólo evitan competir por las mismas presas con los depredadores diurnos, como por ejemplo algunas aves, sino que se encuentran a salvo de la numerosas amenazas.
Sin embargo, no todos los quirópteros son nocturnos ni se alimentan exclusivamente de insectos. A diferencia de sus primos de las regiones templadas y frías, el zorro volante (Pteropus samoensis), un murciélago de gran tamaño que vive en Samoa y en las islas Fidji, puede ser visto durante las primeras horas de la mañana y por la tarde en busca de las flores y frutos de los que se alimenta, aunque suele evitar salir en pleno día por la presencia de halcones.
El murciélago egipcio de la fruta (Rousettus aegyptiacus) es otro caso de murciélago que caza durante el día, puede verse en las calles de Tel Aviv. Lo cierto es que de más de 1400 especies, apenas 10 son diurnas. A pesar del ideario popular, estas especies usan bien la visión. Se sospecha que estos casos son los que no tienen depredadores naturales en su hábitat y no necesitarían el escudo de la noche.